Idealizar personas es divertido, porque piensas que encontraste tu tipo de chico ideal y estás fantaseando todo el tiempo con poder salir algún día, tener una cita y que te pida ser tu novia de la manera más romántica y cinematográfica posible.
Y si, es muy lindo pero no es la realidad, y la realidad nunca será del todo linda.
Yo pensaba qué ese chico era mi tipo, músico con un estilo medio vintage que te recuerdan a tus tableros de outfits de los 90's en Pinterest, y medio raro. Yo pensaba que era mi tipo.
Lo llegué a pensar tanto que me convencí a mi misma que si era mi tipo, y ¿Saben algo? Era una rotonda no. Lo supe desde el primer momento.
Me convencí de que me gustaba porque no quería afrontar mi realidad y era mucho más fácil idealizar una persona que aceptar que la flecha me la había tirado a alguien más. Y por esos meses creí que era real, que me gustaba y quería estar con él, me convencí a tal punto que le dije que sí ese día que confesó que "también" sentía algo por mí.
Y realmente me arrepiento de decirle que sí, porque sin contar que fui una ridícula inmadura que estaba molesta con esa persona que me tiró esa flecha, tampoco fui responsable con mis acciones. Solo quería sentir algo más que no fuera eso que me atormentada todas las tardes y me hacían sentirme una tonta cuando estaba a lado de mi verdadero tipo.
Y si, me equivoqué, ¿Pero quién no la caga teniendo 15? ¿Quién no hace el ridículo cuando se cree el centro del mundo? y realmente aun me sigue incomodando recordar esa noche de diciembre cuando mi chico idealizado me preguntó: ¿Por qué sigues conmigo si te gusta ******?
Yo me quería morir de la risa cuando dijo eso, pero lo único que me salió fue llorar. Lloré y lloré bastante porque no quería que las cosas fueran así, lloré porque me sentía una tonta por pensar que podía moldear mi realidad a mi gusto y escapar de ello tan fácil, lloré por lo fea que me sentía y lloré por todas esas cosas en mi vida que odiaba.
Muchas personas piensan que solo lloré por un rechazo, pero muchos no saben que su rechazo no fue lo que me dolió, me dolió percatarme que tenia razón, siempre la tuvo y nunca quise aceptarlo porque prefería llorarle a mi chico idealizado antes que llorarle a mi verdadero tipo de chico.
Por que eso implicaba aceptar que él si me gustaba, cuando él no quería de mí y eso, para mí, es más humillante que llorar en una fiesta de 15 años por un rechazo.
Y aún más humillante fue la manera que me rechazó, diciendo que en realidad no le gustaba y que se me había confesado porque quien en realidad le gustaba lo había rechazado... ¿Cuándo pusieron ese espejo?
Esa tarde de diciembre mientras jugaba Minecraft en la computadora de mi hermano mientras lloraba la silla estaba más incomoda de lo normal, y pensé lo mierda que era mi vida, que yo era la persona más estúpida en el mundo y vaya, para las cagadas que hice no estaba demás.
Y todo por querer tener un chico idealizado...
Otro texto de madrugada.
—Marceline♡ —
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